Un fenómeno muy raro está llamando la atención de locales y turistas que pasan por el Aterro do Flamengo y el Jardín Botánico. Se trata de las palmeras talipot, una especie que sólo florece una vez en la vida, ¡normalmente entre 50 y 70 años después de su plantación! Descubra más sobre esta rareza de Río de Janeiro.
Las palmeras talipot son originarias del sur de Asia y alcanzan los 30 metros de altura.

Si nunca ha oído hablar de las palmeras talipot , no se preocupe. Con el nombre científico de Corypha umbraculifera, las palmeras talipot no son plantas brasileñas.
Son originarias del sur de la India y Sri Lanka y pueden alcanzar hasta 30 metros de altura. Además, esta imponente especie produce unos 25 millones de flores, aprovechando la energía acumulada durante décadas.
Pero, ¿por qué las palmeras talipot atraen tanto la atención de lugareños y turistas? Porque es una especie rara que sólo florece una vez en la vida. Generalmente, la floración, que tiñe de amarillo la parte superior de la copa, sólo se produce al final de su ciclo, ¡entre los 50 y los 70 años!
Después comienza la fase de senescencia, en la que pierde sus hojas y muere, y este proceso dura aproximadamente un año.
Esta rara especie fue plantada por Roberto Burle Marx en los años sesenta.

Pues bien, si la floración sólo comienza después de medio siglo, ¿quién fue el responsable de plantar las palmeras talipot en Río de Janeiro?
Fue el paisajista Roberto Burle Marx, que trajo las palmeras de Asia a Brasil en los años 60, cuando diseñaba el parque del Aterro do Flamengo.
Además del Aterro, el Sítio Burle Marx y el Jardín Botánico de Río de Janeiro también han recibido la famosa especie. Se estima que las del Jardín Botánico tienen la misma edad que las del Aterro, ya que florecen al mismo tiempo.
Las del Burle Marx, en cambio, aún esperan su turno para florecer.
¿Cuándo se pueden ver palmeras talipot en Río?

Si tiene curiosidad por ver las palmeras talipot de cerca, ¡aún está a tiempo! Como ya hemos dicho, la especie tarda aproximadamente un año en completar su ciclo.
Además, los investigadores del Jardín Botánico de Río pretenden producir plantones a partir de los frutos, para plantarlos posteriormente en plazas y espacios públicos .
De esta forma, las generaciones futuras también tendrán la oportunidad de ver este raro fenómeno de la naturaleza en suelo carioca.